Ya estoy trabajando con la editorial en mi próxima novela, que verá la luz en las próximas semanas. Pronto, más información

miércoles, 21 de junio de 2017

Reseña: Quién tiene miedo a morir, de Pedro Moscatel, Ediciones Saco de Huesos



UNA URBANA HISTORIA DE HISTORIAS


            Así podría definirse a la extraña y, a la vez, sorprendente obra de Pedro Moscatel, Quién tiene miedo a morir, que ha visto la luz de la mano de Ediciones Saco de Huesos.

            En efecto, Quién tiene miedo a morir puede leerse como una novela o como una suerte de relatos de temática variada, la mayoría del género de terror. En este sentido, Pedro Moscatel sigue la tradición de obras tan señaladas como Las Mil y Una Noches, o el Decamerón. Hay una trama común, que los va enlazando, e incluso se puede hablar de metaliteratura, como uno de sus protagonistas llega a decir durante el transcurso de la historia.

            Pedro Moscatel divierte, asusta, hace reflexionar, se ríe de sí mismo, poniendo el género del relato a unos niveles diferentes, en un alarde de ingeniería que no resulta forzado. Cierto es que el lector se verá abocado al desconcierto, a la locura literaria, porque las historias que se cuentan no tienen relación entre ellas pero, en cambio, sí que la mantienen con el eje central narrativo, en donde dos hombres se enfrentan en una situación límite.

            Estilo urbano, moderno, audaz en ocasiones, Quién tiene miedo a morir es una literatura atrevida, que busca innovaciones, y que bucea en el inconsciente colectivo, con relatos muy variopintos que sirven de excusa a los protagonistas principales de la obra para mantener unos diálogos como poco, interesantes.

            Pedro Moscatel bucea en los diferentes géneros del terror –y hace también alguna escaramuza en la ironía y el humor- para contar historias que paralizan por lo impactantes, sobrecogen por lo crudas, o hacen sonreír por la doble intención que pueden esconder.

            Sería contraproducente hacer siquiera un somero análisis de los relatos que componen Quién tiene miedo a morir, por los motivos ya aludidos anteriormente, pero ello no es óbice para recalcar y ensalzar la fuerza de los dos principales –y antagónicos- protagonistas que van desarrollando su historia en los paréntesis que Pedro Moscatel nos va dejando entre relato y relato.

            Tanto uno como el otro se van reforzando historia tras historia, hasta llegar a un final en el que todo tiene su sentido, nada sobra y el lector se queda con la amarga sensación de saber quiénes son los que realmente tienen miedo a morir.

            Quién tiene miedo a morir ha sido publicado por Ediciones Saco de Huesos en el año 2016.

            Más información en:

Francisco José Segovia Ramos

lunes, 19 de junio de 2017

Libro "Versos en el aire VI", VV.AA., Diversidad Literaria




Diversidad Literaria ha publicado el libro "Versos en el aire VI", que recoge los poemas ganadores y seleccionados en el certamen del mismo nombre que celebraron. Entre las poesías seleccionadas, una mía.










Más información en: 

Nuevo relato en el periódico digital Irreverentes.org

Un relato mío inédito se puede leer en el periódico digital Irreverentes.org:

https://periodicoirreverentes.org/2017/06/19/el-gran-dia/

lunes, 12 de junio de 2017

Relato en el periódico digital Irreverentes.org

Otro relato mío ha sido publicado en el periódico digital Irreverentes.org:

Aquí se puede leer:
https://periodicoirreverentes.org/2017/06/12/el-fin-del-infinito/

domingo, 11 de junio de 2017

Poesía: Persistir



Persistir a pesar de que el tiempo se ha
acabado.
Lanzar los genes al espacio
incierto.
Esculpir en piedra los epitafios
que el viento erosionará
cuando nadie haya testigo del suceso.
Morir, morir en los libros,
en las estatuas de piedra sin sangre,
en las páginas de un millón
de bibliotecas,
por persistir en el tiempo que se ha
acabado, que está Muerto.

No os esforcéis.
Todo está condenado desde Ya.
Sin remedio, sin penitencia.
Sólo Infierno.

Francisco J. Segovia©Todos los derechos

lunes, 5 de junio de 2017

Relato en el periódico digital Irreverentes.org

Nuevo relato mío en el periódico digital Irreverentes.org:

domingo, 4 de junio de 2017

Relato/History: La máquina del viento/The machine of wind



LA MÁQUINA DEL VIENTO

            Para Diego Córdova una guerra era una lucha por la mera supervivencia, bien entre dos hombres, bien entre dos naciones, como era la ocasión.
            Inglaterra y España llevaban en guerra varios años, desde la ejecución de María Estuardo por orden de Isabel I. Felipe II no había perdonado a su antigua prometida, y hacía unos años había lanzado una gran armada para invadir las islas británicas, sin éxito alguno. Poco después había ocurrido otro tanto con la famosa “contra armada”, en la que Drake y Norreys retornaron a Londres con una flota destruida en su mayor parte.
            Pero ahora era diferente: los ingenieros de Isabel I habían inventado una máquina capaz de mover los barcos sin necesidad de remeros o de viento. La llamaban “la máquina del viento”, y era un secreto de alto estado que había sido descubierto por los servicios secretos hispanos. Diego Córdova había sido enviado a Inglaterra en misión secreta. Tras su desembarco en una playa desierta, se trasladó a los astilleros de Londres en los que se estaba instalando la máquina en los buques de guerra.
            Durante un tiempo, y gracias a su dominio del idioma y de las costumbres, y también a su fisonomía –pelirrojo y de ojos azules- Diego había anotado datos y apuntando nombres. Cuando tuvo todos los datos, ejecutó su plan.
            Destruir los planos del invento y asesinar a sus creadores fue todo uno, y relativamente fácil, porque no estaban prevenidos para un ataque tan brutal y rápido. Más difícil fue incendiar las atarazanas en las que se resguardaban los bajeles ya armados. Solo cuando las llamas del gran incendio iluminaron los cielos de Londres, Diego Córdova supo que había cumplido a la perfección su misión.
            Mientras el fuego devoraba todas las “máquinas del viento”, y sus cuerpos de metal se retorcieron y se fundieron en un infierno de llamas, ni Diego Córdova, ni nadie más sabían que deberían pasar aún doscientos años para que otros inventores volvieran a descubrir lo que llamarían la… “máquina del vapor”. Pero esa, esa es otra historia.

THE MACHINE OF WIND

            For Diego Córdova war was a struggle for mere survival, either between two men or between two nations, as was this occasion.
            England and Spain were at war several years, since the execution of Mary Stuart by Elizabeth I. Felipe II hasn´t forget his preceding fiancé, and a few years before he had sent a large armada to invade the British Isles, without any success. Shortly after the famous "against Navy force" happened the same so Drake and Norreys returned to London with the most part destroyed.
            But then it was different: Engineers of Elizabeth I had invented a machine able to move boats without rowers or wind. They called it "The machine of wind", and that was a high state secret which had been discovered by Hispanic secret services. Diego Córdova was sent to England on a secret mission. After landing on a deserted beach, he moved to shipyards of London where the machine was being installed in warships.
            For some time, Diego had noted data and names thanks to knowledge of the language and customs, and also of his physiognomy –red haired and blue eyes–. When he had all data, executed his plan.
            To destroy the plans of the invention and kill its creators was all one, and it was relatively easy, because they weren´t prevent for as brutal and fast attack. Firing shipyards where the armed vessels were guarding was more difficult. Only when the flames from the great fire lighting up the skies of London, Diego Córdova knew that he had fulfilled his mission perfectly.     
            As the fire claimed all “machines of wind" and their metal bodies twisted and melted inside an hell of flames, nor Diego Córdova, nor anyone else knew that two hundred years should come even to other inventors return to discover what they called  "steam engine". But that, it was another story.

Francisco J. Segovia©Todos los derechos